El escritor Rafael Lobo ha decidido emprender un viaje en su viejoFord Capri para saldar, definitivamente, todas las deudas pendientescon sus fantasmas personales. Un viaje que le llevará a losterritorios reales -los del sur de España carcomido por laespeculación y el desarrollo salvajes-, a los de ficción -los de suspropios libros-, y a esos otros que entremezclan lo vivido con lo quehubiera podido ser. La vida y la literatura se enfrentarán con todaslas consecuencias en una lucha a veces cruel, otras no queriendotocarse la una a la otra, y siempre con cada una de ellas reclamandosu lugar desde que Lobo encuentra a la joven Silvia Solís, a su madreMery Suardíaz y a García -el traductor, viejo conocido que es, encierto modo, su complementario y su contrincante-. Todo comienza adesatarse en un ajuste de cuentas con el tiempo. El amor y lastraducciones, el paisaje destrozado y los sentimientos heridos, lagrandeza y el fracaso del puro vivir aparecen unas veces como vocesprincipales y otras como telón de fondo de una existencia -la delhéroe de otras novelas del autor que aquí se convoca para gozo de susseguidores- que parece empezar a cerrarse entre las luces -siempretenues- de lo logrado y las sombras -demasiado poderosas- de lo quenunca pasará de un sueño no cumplido. Y habrá de ser el lector, a finde cuentas, quien acabe por decidir quién gana la partida.Con Lobo viejo, Mariano Antolín Rato, uno de los narradores máspersonales, épicos, seguros y audaces de la literatura española dehoy, ha construido una novela en la que lleva a su máxima expresióntodas las obsesiones que han hecho del conjunto de su escritura unamuestra imprescindible del devenir de su propia generación, esa quecomenzara su peripecia con la música de Bob Dylan y que aquí serefleja con inusitada brillantez.