LOBAGOLA

LOBAGOLA

AUTOBIOGRAFÍA DE UN SALVAJE AFRICANO

$34.630
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
(084) RENACIMIENTO
Año de edición:
Temática
Biografias e historias reales
ISBN:
978-84-16685-73-8
Páginas:
304
Encuadernación:
Rústica
Idioma:
Castellano
Peso:
410
Dimensiones:
210x150
$34.630
IVA incluido
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La autobiografía de LoBagola es uno de esos libros en los que compiten lo que el libro cuenta y lo que oculta: siendo lo primero fascinante, no lo es menos lo segundo. LoBagola era -o decía ser- un «salvajeafricano» que, con excelente inglés y capacidad oratoria magistral,anduvo durante años contando ritos, costumbres y aventuras de unatribu africana a la que nunca habían llegado los expedicionariosblancos. Su fama llevó a un editor a proponerle la composición de esta autobiografía que fue publicada con gran éxito en 1930. Laautobiografía, de magnífica plasticidad, cohesiona en una mismasustancia narrativa la vida del narrador, las noticias sobre lascostumbres de «los salvajes» y un examen de sus ritos. Pero por debajo de lo narrado, el tema fundamental es la mentira: «no supe mentirhasta que conocí a los blancos», nos dice, o bien «el arte de mentirme hizo más fácil la vida». Y ello porque quien se hacía pasar por«salvaje africano» era un realidad un «chico de la calle» de Baltimore que vio en el arte de mentir, en su capacidad fabuladora, un modo deganarse la vida llenando teatros. Su éxito fue también su perdición.Dejó como testimonio esta espléndida narración que, entre la picaresca y la fantasía, fue inmediatamente traducida a los principalesidiomas, como prueba fehaciente del interés general que los asuntos de África habían cobrado en toda Europa.

Joseph Howard Lee. Bata Kindai Amgoza Ibn LoBagola, el salvajeafricano supuesto autor de este libro, era en realidad Joseph HowardLee, o así lo declaró en 1934 cuando estaba a punto de ser deportado a su supuesto lugar de nacimiento en Dahomey. Afirmaba haber nacido en1887 en el número 620 de la calle Raberg, en Baltimore, Maryland, yser el decimoséptimo hijo de Joseph, un cocinero, y Lucy, una empleada del hogar. Joseph Howard Lee era pues un chico de la calle que además de dedicarse a todo tipo de trapicheo se ganaba la vida como chapero. Luego consiguió trabajo como marinero y viajó por todo el mundo,incluyendo África. A su vuelta, se le ocurrió en algún momento hacerse pasar por «el salvaje africano» que podía contar en sus espectáculos-ente el cuentacuentos y el monologuista de hoy- los ritos ycostumbres de una tribu de «judíos africanos» a la que nunca habíallegado el hombre blanco. Su habilidad para engañar incluso a expertos en temas africanos se demostró en 1911 cuando dio una conferenciasobre lenguas y culturas africanas en el Museo de la Universidad dePenn­sylvania. Lo respaldaba Frank G. Speck, vice-conservador deEtnología general en el museo. Speck habló largo y tendido conLoBagola y lo grabó cantando «auténticas canciones de su pueblo». Suscharlas atrajeron a grandes multitudes y cosecharon buenas críticaspor parte de la prensa. La revista The Bookman declaró: «aquellos quehayan oído hablar a LoBagola sabrán que es un maestro de la lenguahablada». Otra revista lo describe como «uno de los mayores oradores». Una vez descubierta y reconocida su impostura, le aguardaba unacabalgata de condenas por «perversión» y «sodomía». Los restos dequienquiera que hubiera sido se encuentran en la parcela número 29 del cementerio de Attica, actualmente el centro penitenciario de Attica,en Nueva York.