Una realizadora de televisión en declive se dispone a contar lahistoria de Edmundo Gómez Risco, un vengador, un incrédulo, hijo depadre acusado de corrupción durante el franquismo y sin lasinfluencias necesarias para eludir la cárcel. Edmundo ha aprendido que el yo es un pronombre de dudosa importancia, que el carácter cuentamenos que la posición en el interior de una historia. Y desde muyjoven se adiestra en el arte de pasar desapercibido, de acumularinformación que un día pueda serle útil& Una novela que gustaría aMaquiavelo: porque no siempre la realidad es inevitable. Y una nuevamuestra del talento de una escritora deslumbrante.