John Updike (Shillington, Pennsylvania, 1932-Beverly Farms,Massachusetts, 2009) es uno de los grandes maestros de la narrativanorteamericana contemporánea, autor de una vasta obra que abarcapoesía y ensayo, narración breve y novela. Galardonado en dosocasiones con el Premio Pulitzer (1982 y 1991) y en una con elAmerican Book Award (1982), se le considera uno de los más ácidoscronistas de la sociedad estadounidense de la segunda mitad del sigloXX. Tusquets Editores ha publicado un total de diecisiete obras deeste autor -entre ellas las que conforman la serie protagonizada porHarry «Conejo» Armstrong- y, próximamente, publicará la serie derelatos protagonizados por el personaje Henry Beck. La divertidanovela Las viudas de Eastwick, la última que publicó John Updike antes de su muerte, relata el final de las aventuras (o desventuras) de las tres protagonistas de Las brujas de Eastwick (Andanzas 743), y evoca«con intensidad tolstoiana la clarividencia de la edad madura» (Kirkus Review), en «una lectura absorbente que incluso los lectores quedesconozcan Las brujas de Eastwick disfrutarán de principio a fin»(Booklist).Más de tres décadas han transcurrido desde los diabólicos sucesos quese narran en Las brujas de Eastwick, y durante todo este tiempo lastres protagonistas, Alexandra, Jane y Suzanne, no han perdido elcontacto. En ese lapso, las tres abandonaron la localidad, volvieron a casarse -con maridos conseguidos gracias a sus poderes mágicos- y las tres acabaron enviudando. Superaron el dolor y la soledad comoalgunas mujeres privilegiadas afrontan esa situación: viajando a otros países, como Canadá, Egipto y China. Hasta que decidieron regresar aEastwick a pasar el verano. El pueblo en el que sucumbieron al influjo del seductor Darryl Van Horne, y en el que cometieron algo más quepequeños desaguisados, sigue envuelto en un halo mágico. Aunque Darryl ya no está, y los antiguos amantes de las tres han envejecido omuerto, siguen muy presentes las consecuencias de sus maleficios.Tendrán que enfrentarse a todo ello, y también a algunos vecinos deEastwick que se acuerdan muy bien de las tres mujeres y que no lasrecibirán precisamente con los brazos abiertos