ROMAGOSA, MONTSE / ROMAGOSA PÉREZ, MONTSERRAT
Estamos en un momento en que la inteligencia es un valor en alza.Acumular títulos y destrezas es sinónimo de conseguir un futuroesperanzador. En cambio, para hablar de emociones y de sentimientos no parece ser el momento más oportuno para recrearse o entretenerse. Loque no tienen en cuenta muchas personas es que sin emoción no haypensamiento porque todo pensamiento implica, automáticamente, unaemoción.
Para adentrarnos en el mundo de la inteligencia, tendremos queconsiderar, a la vez, el mundo de las emociones, como dos caras de una misma moneda.
Desde la primera página hasta la última, tendremos que dejar atrásnuestra mente racional y analítica con su falso ´ego´ y su falso ´yo´. Tendremos que entrar en un mundo diferente donde el ´ser´ es lo querealmente importa. Debemos conectar con nuestra esencia y verlaindestructible, ya que está más allá de las etiquetas que influyennegativamente, provocando un efecto Pigmalión negativo.
La emoción negativa es una señal de alarma que se vive como inquietud, desasosiego, temores indefinidos y difusos que tienen una nota deanticipación de lo peor. La educación emocional es la única manera desaber aceptarse y entender el por qué de nuestros sentimientos yacciones.
Las necesidades emocionales de los niños con altas capacidades nosayudará a entenderlos y sabremos cómo sienten, cómo viven y cómosufren.