El contexto presentado obliga a pensar desde estas líneasintroductorias si efectivamente nos hallamos en la coyunturahistórico-política adecuada para plantear la necesidad del avance dela dimensión social europea y el papel que en ello podrían jugar laslibertades de circulación y establecimiento. Respecto a la idoneidadtemporal para promover los grandes cambios políticos debe tenersepresente que ha sido causa subyacente a las más trascendentalesdecisiones asumidas desde los propios comienzos de la Comunidadeuropea y así lo reconocía Monnet en sus Memoirs -y nosotros hemosquerido evidenciarlo también en nuestra selección de citas iniciales-. Por tanto, a la cuestión sobre la adecuación de la propuesta decambio, nuestra respuesta, sin titubeos, debe ser afirmativa. En lasperpetuas discusiones académicas -y políticas- que desde haceaproximadamente cuatro décadas se producen respecto del procesodeslegitimador en que se haya Europa, y frente a posturastremendamente pesimistas que vislumbran el principio del fin de la UE, existen otras de signo positivo que albergan la esperanza deconstruir, de una vez por todas, democrática y socialmente a Europa.Con estas últimas se alinea nuestro trabajo en la medida en quepretende ofrecer propuestas jurídicas que contribuyan al objetivogeneral del avance de la dimensión social, señalando, como motor parasu mejora, a las libertades de circulación y establecimiento ejercidas por trabajadores. La justificación de nuestra opción por estaslibertades -enfrentándonos así a la segunda parte de la cuestión antes planteada- está relacionada con el propio devenir, surgimientoincluso, de la dimensión social en Europa, dado que es unitariamenteaceptado por la doctrina que el juego dinámico de esas libertades hafacilitado la configuración del espacio social. El reconocimiento delejercicio de estas libertades desde los primeros textos de Derechooriginario comunitario ha tenido como finalidad primera contribuir ala unión de los pueblos europeos, si bien en sus inicialesformulaciones estas libertades han estado supeditadas a dinamizar laconvergencia económica. Esta limitación que indicamos no ha sidoóbice, sin embargo, para que el ejercicio de las libertades hayaterminado configurándose como trampolín para el reconocimiento dederechos individuales que, bajo la forma de la libertad de circulación de personas, han quedado desvinculados absolutamente de la finalidadproductiva, y estrechamente próximos a la esfera social y deciudadanía. Por tanto, si en la base de la dimensión social europea ya se hallan las libertades de circulación y establecimiento, nuestrapropuesta es profundizar en el conocimiento de su diseño paracontribuir a rescatar elementos que puedan fortalecer a la taldimensión. El abundamiento en estas libertades exige, desde estasprimeras líneas, que acotemos dos aspectos de nuestro objeto deestudio para evitar inducir a errores a quienes se acerquen a estaobra.