Entre 1810 y 1833 Schelling trabajó de manera casi obsesiva en laredacción de una obra que nunca llegó a acabar y que finalmentedesembocó en la «filosofía positiva»: Las edades del mundo. Elpresente volumen recoge tres de los numerosos manuscritos relacionados con este proyecto: los tres primeros, escritos entre 1811 y 1815, que presentan la versión inicial del proyecto. Estos textos, que por suestado fragmentario han sido comparados con ruinas, permanecieroninéditos en vida de Schelling y se publican ahora por primera vez enespañol. Las edades del mundo constituye la fase más oscura yenigmática de la filosofía de Schelling. A partir de 1809, los caminos de Schelling se alejaron de la cómoda «filosofía de la identidad» yse adentraron decididamente por los terrenos de la religión y de lamitología. En este contexto, Las edades del mundo no es (como se suele decir) una filosofía de la historia, sino una teoría de la revelación divina. Lo que Schelling intenta explicar aquí es cómo surge eltiempo en la eternidad. Con ello creía estar contribuyendo a que lafilosofía se convirtiera en la auténtica ciencia suprema.