Lo auparon al tren en la primera estación y, al partir, abrió sus ojos al mundo, para percibir a través de la ventanilla las primerasimágenes que éste le ofrecía. Sus padres le habían sacado billete para viajar de estación en estación, hasta la cuarta y definitiva, con laesperanza de que ningún imponderable detuviese el convoy para siempre, antes de alcanzar esa última.
A la postre, Pablito contaría con la oportunidad de contemplar en su prolongado viaje -«la excursión máslarga de su vida»- la evolución del paisaje que iría apareciendo antesus ojos durante ese trayecto cambiante.
Vistos y vividos tantosepisodios desde sus trenes, podría al final describir -en buena partedesde la ficción- un ponderado contenido de lo que vivimos ycontemplamos los comunes Seres Humanos.