Inspirado en la tradición humanista de aquellos pequeños tratadosclásicos que pretendían, llenos de sabiduría, iluminarnos sobre eloficio de vivir, Andrés Amorós nos ofrece en este lúcido ensayo Lascosas de la vida una apasionada invitación a plantearnos y reflexionar de nuevo sobre las grandes preguntas, aquellas que acucian acualquier persona que sea mínimamente consciente. Sin necesidad de ser filósofo, todo ser humano puede y debe cuestionarse en algún momentode su existencia sobre el tiempo, el dolor, la conciencia, la memoria, la libertad, la verdad, la amistad, el arte de amar, la memoria, elsilencio, la fe o el arrepentimiento. Cada época ha dado sus propiasrespuestas a estos grandes interrogantes pero, pese a lo que algunos«adanistas» creen, lo esencial no cambia. Las cosas de la vida, las de siempre, esas que ocuparon a los filósofos desde la antigüedadclásica, son precisamente las que nosotros nos preguntamos hoy en día, y las que seguirán planteándose los seres humanos del futuro.
Inspirado en la tradición humanista de aquellos pequeños tratadosclásicos que pretendían, llenos de sabiduría, iluminarnos sobre eloficio de vivir, Andrés Amorós nos ofrece en este lúcido ensayo Lascosas de la vida una apasionada invitación a plantearnos y reflexionar de nuevo sobre las grandes preguntas, aquellas que acucian acualquier persona que sea mínimamente consciente. Sin necesidad de ser filósofo, todo ser humano puede y debe cuestionarse en algún momentode su existencia sobre el tiempo, el dolor, la conciencia, la memoria, la libertad, la verdad, la amistad, el arte de amar, la memoria, elsilencio, la fe o el arrepentimiento. Cada época ha dado sus propiasrespuestas a estos grandes interrogantes pero, pese a lo que algunos«adanistas» creen, lo esencial no cambia. Las cosas de la vida, las de siempre, esas que ocuparon a los filósofos desde la antigüedadclásica, son precisamente las que nosotros nos preguntamos hoy en día, y las que seguirán planteándose los seres humanos del futuro.