Las historias reunidas en Las chicas no lloran, el debut literario dela autora argentina Olivia Gallo, están atravesadas por un tipo denostalgia muy particular: la del tiempo perdido justo cuando se estácomenzando a vivir. Esa sensación de desconcierto que sentimos dejóvenes durante el tránsito de la adolescencia a la edad adulta, esemomento de cambio abrupto, inesperado, en el que parece perderse parasiempre un pequeño paraíso, y donde las expectativas optimistas se dan de bruces con la realidad. Olivia Gallo presenta aquí un mundo felizen apariencia, donde sus personajes descubren el amor platónico, elsexo esporádico, las drogas blandas y el fin de la autoridad de losadultos, pero que en su prosa lírica y sencilla aparece ya envuelto en una bruma desorientadora, como si esos instantes que pueden marcardecisivamente el curso de una vida empezaran a perderse yadefinitivamente, irrecuperables, a medida que se entra en el mundo delos mayores.Desde la cercanía de su propia experiencia, Olivia Gallo escribe conciertas dosis de humor y de ironía sobre los primeros viajes, losamores de verano y las tardes de perderse en las redes sociales y,también, sobre la decepción y la frustración que sobreviene cuando los viajes no tienen una conclusión feliz, los amores se frustran y losdías plácidos esconden un momento tenso, triste u oscuro.