La caza de los esclavos fugitivos, de los negros, de las brujas, delos indios, de los pobres, de los exiliados, de los judíos, de los sin papelesà La historia de las distintas cazas de hombres es uninstrumento imprescindible para la lectura de la larga historia de laviolencia ejercida por los opresores. Este tipo de caza no se resumeen una técnica de persecución y captura: necesita de la creación delíneas de demarcación entre los seres humanos para saber quién puedeser cazado y quién no. A las presas no se les niega la pertenencia ala especie humana, simplemente no participan del mismo tipo dehumanidad. Ahora bien, la relación de caza puede invertirse: cazadores y presas pertenecen a la misma especie y, por tanto, puedenintercambiarse.La caza del hombre se remonta a tiempos inmemoriales, pero se extiende y se racionaliza con la expansión del capitalismo. En Occidente,vastas cazas de pobres contribuyen a la formación de una masa detrabajadores asalariados y al aumento del poder de la policía, cuyasoperaciones de caza se relacionan fundamentalmente con los mecanismosde internamiento. Estas nuevas formas de caza fueron manifestacionesespectaculares de lo que Marx llamó la fase de acumulación originariadel capital. El gran poder de caza, que lanza sus redes a niveleshasta ahora desconocidos en la historia de la humanidad, es el poderdel capital.