Los rasgos de una agenda diversificada entre los dos países que seesbozaran durante años no presentan semejanza alguna con lascircunstancias actuales, donde Chile ha sido demandado por Bolivia, ya no por una aspiración marítima, sino que por la pretensión de queeste último país tiene un derecho a que, en una negociación con Chile, se le dé acceso soberano al mar. Bolivia ha optado, una vez más, porun ejercicio diplomático, según el cual las relaciones con Chile notienen otro punto de referencia que no sea la reivindicación marítimaen todos los niveles.
El libro de Jaime Lagos relata diversasetapas de este largo desencuentro, donde también hubo etapas denegociación. Esos empeños dejaron enseñanzas, revelaron cuál era lavisión del Perú y, sobre todo, aportaron conclusiones necesarias deconocer, aunque sean difíciles de admitir.
Las aspiracionesmarítimas como se presentan actualmente ¿son hijas del diálogo sinexclusiones, abierto en Algarve en el 2000 como dirán algunosanalistas? Otros preguntarán si acaso las aspiraciones ¿no serán másbien reflejo de una posición que ?con matices? se ha mantenido a lolargo de generaciones, autores y gobiernos y que florece al paso denecesidades internas que desencadenan discursos nacionalistas y labúsqueda de un culpable histórico?
José Morandé Lavín