Harrison Shepherd había nacido en Estados Unidos, pero cuando aún eraun niño tuvo que irse a México tras los pasos de una madre siempre enbusca del hombre ideal. Luego, un día, casi por casualidad, acabótrabajando en la cocina de la casa de Diego Rivera y Frida Kahlo, y de los fogones pasó al despacho de Rivera y a los rincones oscuros de la mansión, donde nació una intimidad muy peculiar con Frida. Fue allí,en esa casa, donde Harrison conoció a León Trotsky, un gran líderpolítico que en aquel momento era un hombre que malvivía en el exilioy temía por su propia vida. De vuelta a Norte América, este hombre que había sido cocinero, secretario y confidente de personajes tanilustres, se dedicó a la escritura y dejó un diario que llenaba sulaguna -ese espacio ambiguo entre lo que somos y lo que mostramos alos demás- con unas palabras reveladoras, testimonio de la vida deHarrison y de los hechos que marcaron el siglo XX. Tras el éxito de La biblia envenenada, Barbara Kinsolver vuelve con una novela poderosaque muestra el poder de la Historia en el destino de cada cual, másallá de nuestras mejores y peores intenciones. Esta espléndida obra de Barbara Kingsolver se parece a las buenas novelas del siglo XIX, esas que nos hablan del pecado, de la redención y de los "oscuros deberes" de la Historia. Michiko Kakutani, The New York Times