Un abuelo cascarrabias y una adolescente descubrirán el mayor fraudede la televisión española.Nace el autor, sin él pretenderlo, en la ciudad de Madrid, allá por el 1974. Su infancia transcurre en Carabanchel (en el barrio, no en lacárcel) tocando la guitarra en diferentes grupos de los que esexpulsado por no saber distinguir una semicorchea de un Seat Panda.Tras su fracaso como músico decide encauzar su vida hacia las letras,y todavía hoy paga religiosamente las letras de su hipoteca.Pasa cinco años en la universidad y, sin saber muy bien cómo, sale con la licenciatura en Ciencias de la Información bajo el brazo ycomienza a desarrollar su vocación: guionista. Tras escribir variosguiones de largometraje (algunos premiados por TVE, Antena 3, el ICAAy la SGAE) decide buscarse un trabajo de verdad, que le pague esahipoteca y comienza a trabajar en televisión, escribiendo series comoEl Inquilino (Antena 3) y programas como El Club de Flo, Sé lo quehicisteis la última semana (La sexta), El rey de la comedia (La 1) yAl Ataque (Telecinco), entre muchos otros.Sin él saberlo, esta experiencia en televisión le iba a dar la idea de partida de su primera novela, La venganza de las cajas.Cuando Eva sale de su primera clase en la universidad, encuentra seisllamadas perdidas de Porto, su compañero de piso. Ella acaba de llegar a Madrid para estudiar, conocer gente y sacar partido de la granciudad. El es un anciano cascarrabias obsesionado con la tele.Preocupada, Eva vuelve a casa para asegurarse de que el hombre estébien, pero él la espera sentado tan tranquilo en el sofá y le dice que han intentado matarle. En realidad, que el mismísimo José Luis deMorterone, gran magnate de las comunicaciones, quiere deshacerse de él porque no deja que manipulen su audímetro, el aparato para registrarlas audiencias televisivas. ¿Quién se creería un cuento como este?Eva, seguro que no: a ella nunca le han gustado ni las bromas pesadasni las historias policíacas, no se las acaba de creerà