La Trampa es un testimonio de uno de los períodos de la historia másoscuros y atroces. Y también es una obra notable por su estilorealista, desnudo, capaz de evocar lo que significó para toda unanación perder brutalmente sus señas de identidad. Con algunos rasgosde humor a veces terrible y con un admirable dominio del detalle, LaTrampa no es sólo una novela de suspense, sino el retrato preciso dela Francia ocupada, desprovisto de toda retórica y, tal vez por ello,el más desolado y verdadero.Cuatro meses después de la derrota del ejército francés, en 1940,Joseph Bridet se niega a aceptar la ocupación alemana e intenta pasara Inglaterra para unirse al general De Gaulle. Para conseguir elsalvoconducto que le permita salir de Francia, entra en contacto conalgunos de sus amigos de antes de la guerra, que ahora ocupan altoscargos en el régimen de Vichy. Sin embargo, a partir de ese momento,nada más llegar a Vichy y tratar con la policía, se pone en marcha unmecanismo que, poco a poco, se va cerrando sobre él. Desde la primeraa la última página de la novela, Bridet se debate inútilmente paraescapar de la trampa en la que, sin saber cómo ni por qué, con cadamovimiento se hunde cada vez más. Es una trampa que se extiende portoda Francia, la Francia ocupada por los nazis y la de Vichy,perfectamente unidas por un régimen policial al que no escapa nadie.Bridet es un hombre corriente, lleno de vacilaciones y de miedo, quenunca sabe con certeza por qué las cosas que él hace, o intenta hacer, aunque sean triviales se convierten en amenazas. Es eseenfrentamiento absurdo -en la medida en que, por más esfuerzos quehaga, no se materializa nunca- con un poder sin rostro, con la lógicatotalitaria, lo que constituye la trampa que va cerrándoseinexorablemente a cada paso que da. En esta novela, de resonanciaskafkianas, Bove logra dar consistencia a la oscuridad, a la niebla enla que se mueven sus personajes sin ningún horizonte después de laocupación nazi. Y lo hace con distancia y, sin embargo, con compasiónpor las víctimas, ajenas siempre a cualquier heroísmo, hasta el puntode que su mala fe o su cobardía a veces les conducen a la muerte.Emmanuel Bove (Paris, 1898-1945), seudónimo de Emmanuel Bobovnikoff,es uno de los grandes escritores franceses del siglo XX. Autor de másde treinta novelas, tuvo un éxito fulgurante a partir de su primeraobra, Mis amigos, publicada en 1924 a instancias de Colette. DesdeAndré Gide, Rilke, Max Jacob a Beckett («nadie como Bove ha tenido unsentido tan agudo del detalle") o Peter Hancke, su traductor alalemán, le consideraron uno de los más importantes novelistasfranceses.Hijo de un exilado ruso y de una criada luxemburguesa, la infancia deBove transcurre en París, Ginebra e Inglaterra y está marcada por lainestabilidad, según las rachas de fortuna de su padre, entre un mundo de lujo y la miseria. Vuelve a Paris en 1916. Vive en condiciones muy precarias, trabaja como conductor de tranvías, camarero, obrero enRenault, taxistaàEn 1917 pasa un mes en la cárcel de la Santé.Tras contraer matrimonio, en 1921, se traslada a las afueras de Viena. Para sobrevivir escribe novelitas populares, con el seudónimo de Jean Vallois. Un trabajo que definió como «absolutamente ajeno al oficiode escritor». En 1924 publica su primera novela, que conoce un granéxito, y a partir de ese momento comienza un período de fecundaproducción literaria.Durante la ocupación alemana se niega a publicar ninguna obra y, en1942, consigue abandonar Francia con su segunda esposa. En Argelescribe sus tres últimas novelas -entre ellas, La Trampa- que seránpublicadas después de la liberación. Durante su exilio en Argeliacontrae el paludismo y, a su regreso, muere en Paris en 1945.