Burgos, considerada la capital del alzamiento militar de Franco, había recibido la Segunda República cinco años antes con normalidad,incluso con entusiasmo. Las autoridades locales se pusieron en 1931 al servicio del nuevo Régimen. Pero en la prensa se traslucía cada vezmás el enfrentamiento que se producía en la calle y en lasinstituciones: peleas, huelgas, mítines políticos reventados,concejales detenidos. "Diario de Burgos" intentaba buscar lanormalidad, no soliviantar a los exaltados, mientras "El Castellano"arremetía desde sus páginas contra todos aquellos que no pensaban como su director y sus editorialistas. A cambio, la censura golpeaba una y otra vez al periódico agrario. La prensa y la sociedad fueronradicalizándose a medida que pasaban los años. Noventa años después,un grupo de profesores universitarios e investigadores han conseguidoextraer de las páginas de los medios de comunicación la esencia deunos momentos históricos trascendentales para España.