ARREGI ARANBURU, JOSEBA / CASTELLS ARTECHE / CASTELLS ARTECHE, LUIS / LÓPEZ BASAGUREN, ALBERTO / MÚGICA, MATÍAS / RODRÍGUEZ MORA, JOSÉ V. / RUIZ BALZOLA, BÁRBARA / RUIZ
Para que el término tan abusado de diálogo vuelva a tener sentido esnecesario que exista una gramática compartida. En democracia lagramática compartida es la Constitución y son las leyes. Fuera deellas no hay diálogo posible, la comunicación es imposible. Pero laslenguas, las gramáticas se renuevan, sin dejar de ser las mismas.Dentro de una misma estructura gramatical, la Constitución, las leyesse pueden renovar, pueden ser adoptadas nuevas normas legales para dar salida a los problemas que surgen en la sociedad. Si la democracia yel Estado de derecho terminan diciendo que un problema es insolubledentro de sus normas, algo está fallando. Le toca a la democracia y al Estado de derecho mostrar que es capaz, sin renunciar a la gramáticacomún, de encontrar caminos para regular aquello que parece romper ysuperar lo compartido. Si no se hace ese esfuerzo, la democracia y elEstado pierden legitimidad. Y este planteamiento es compatible con elanálisis serio de las graves consecuencias que tendría romper lagramática común, la Constitución. De esto tratan los estudiosrecogidos en este volumen.