Tiene como modelo la Francia de finales del siglo XVIII y la Rusia deprincipios del siglo XX. Una época, por lo demás, que abarca lossignificados más relevantes del mundo moderno y nos induce a penetraren el contenido de la revolución, así como en los efectos que produceen sus variadas direcciones. Igualmente, sigue el recorrido paralelode las respuestas para contenerla y los debates que han tenido lugaren torno a estos acontecimientos. Una polémica a la que no ha sidoajena la contraposición de otro paradigma de progreso menos traumático y radical: el gradualismo evolutivo.