Aquí tenemos un peculiar aventurero sin nombre que atiende por unmote, «Aloof», que trata de entender por qué se aventura en susaventuras y acaba preguntándose por el significado de su propiaidentidad. La trama de esta novela es, pues, en parte aventura y enparte filosófica gracias no sólo a la actividad del narratólogo, un«francotirador académico» que, al cabo de los años, encuentra elmanuscrito donde Aloof dejó registrada una de sus aventuras, sinotambién gracias al otro protagonista de la novela, Lord Redkins, otroaventurero reflexivo. Este «diálogo» entre Aloof y el narratólogo esun sorprendente, magnífico y fascinante hallazgo de Alvaro Pombo, quese reafirma, una vez más, como uno de los mejores escritores en lengua española de nuestro tiempo.