GUERRA, HECTOR / LEDESMA, L. C., JUAN PABLO
«Plenitud» y «amor». Dos palabras que, a modo de pinceladas, quierenindicar el sentido y el contenido de estas páginas. ¿Quién no desea el amor? ¿Quién no anhela la plenitud? Y si esas dos realidades sejuntan, habremos hallado el elixir de la felicidad. Un amor eterno,una plenitud de amor. Precisamente en eso consiste la santidad. Lasantidad cristiana no puede ser un concepto, una idea o una meta. Porfuerza tiene que encarnarse en un Amor personal y misericordioso, quees Dios. La plenitud del amor nos presenta la santidad como unarelación íntima y personal de amor con Dios, como una experienciaviva, y no algo abstracto y conceptual. La santidad es amistad:alguien que me ama apasionadamente y a quien yo amo y buscocorresponder. Al contemplar el retablo de santos y santas de todotiempo y lugar, el lector sentirá el aguijón y el reclamo a sertambién uno de ellos, y a empeñarse con perseverancia y determinacióncontra todos los obstáculos que se oponen en el camino hacia estasantidad, a la que Dios nos invita.