Marcada en su desarrollo y características por los acontecimientoshistóricos que dividieron los primitivos Países Bajos en dos áreasclaramente diferenciadas -un norte protestante y predominantementeburgués, Holanda, y un sur católico gobernado por valoresaristocráticos, Flandes-, La pintura flamenca del siglo XVII contó,entre otros muchos artistas notables, con genios de la talla de Rubens y conoció un importante desarrollo de géneros tales como el retrato o la pintura de flores y bodegones. Pero si bien los pintores de estesiglo y de este ámbito, tanto mayores como menores, así como muydiversos aspectos de su arte, han sido objeto de innumerables eincluso exhaustivos estudios, no abundan obras que ofrezcan unpanorama general que sintetice el conocimiento acumulado sobre estamateria hasta el presente y que den una visión de conjunto útil tantopara el lector común interesado por el arte como para el estudiosos de su historia. A este fin precisamente -«presentar una visiónpanorámica del barroco flamenco, profundizando a la vez en el estudiode los pintores más relevantes del siglo y de una selección deaquellos de sus contemporáneos y sucesores que ilustran lo mejor y lomás característico de este arte», tal como expresa en su Prefacio Nina Ayala Mallory- apunta el presente volumen, que a tres capítulos enlos que, atendiendo al género o géneros que cultivaron de formapreferente, se pasa revista, entre otros muchos, a pintores tandestacados como Jan Brueghel, David Teniers, Michiel Sweerts o JanFyt, suma otros tres de carácter monográfico dedicados a las tresfiguras más sobresalientes del periodo: Rubens, Van Dyck y Jordaens.