Una obra íntima con una fuerte carga autobiográfica. Eliseo Albertoparte de una novela que su padre, el gran poeta Eliseo Diego, dejóinconclusa.«Diez años después de la muerte de mi padre, yo volveré asu pueblo abandonado.
Lo haré por él, por mamá, por mis hermanos, por mí.»Este es un libroíntimo, lleno de nostalgia y de ternura. También es un librodoblemente póstumo. Eliseo Diego murió en México en 1994, varios añosdespués, su hija Fefé encontró en su casa de La Habana las páginasiniciales de la primera novela del insigne poeta. Una obra datadacincuenta años antes de que muriera, y que su hijo -Eliseo Alberto- se propondría terminar. Pero la muerte también lo alcanzó pronto.Lanovela de Eliseo Diego, apenas un comienzo, es la obra de un poeta:las palabras pesan más que los acontecimientos. Y este libro, la obrade Eliseo Alberto entretejida en torno a la de su padre, es unhíbrido. Eliseo Alberto supo llevar su prosa al lugar donde el dolorpor la muerte de su padre más lo necesitaba. La crónica tiene labelleza de la fatalidad. El resto, las viñetas de La Habana y lapoesía, lleva al lector a vericuetos del alma en los que resultaimposible no sonreír.Reseñas:
«Considerado uno de los mejores narradores de su generación, [EliseoAlberto] logró exorcizar los demonios del exilio y construir unarelación de amor-amor con Cuba.»
Elisabet Sabartés, La Vanguardia«Eliseo Alberto es el cubano ensingular que quedará en mi memoria, Lichi. He conocido a muchoscubanos pero como este, ninguno.»
Sergio Ramírez, El País«Por Lichi confirmé que las crónicas pueden ser prosa perfecta salpicada de poesía pura y que cada jueves uno ha deasumir con resignación honesta que no hay nadie que cuaje una columnatan llena de vida y voces, tan docta en almas y en apuntar la cicatriz de la belleza o el engañoso guiño de la maldad como lo hace EliseoAlberto cada semana.»
Jorge F. Hernández, Milenio (México)«Hijo del gran poeta Eliseo Diego, Lichi quedará en la historia de la literatura como un brillantefabulador, un artesano de las palabras, un orfebre de la prosa. Suescritura resplandece gracias a su poder de concisión: prosa ceñida de impecable factura.»
anuel Pereira, SinEmbargo (México)