Las páginas de este libro dan cuenta de las horas que van delcrepúsculo al amanecer, de la noche con todas sus expresiones yactividades. Muestran a la Ciudad de México del siglo XIX envueltaentre el bullicio y el silencio, entre las horas alegres y lastenebrosas. Presentan las distintas actividades sociales emprendidasen las llamadas horas negras, más resplandecientes por la luz de loscandelabros, quinqués y velas que alumbraban los salones, teatros ycafés para dar paso a los bailes, tertulias y espectáculos. Perotambién hablan de aquellas actividades que asustaban a los paseantes y ponían a temblar a los viajeros, cuando los ladrones y pordioseroshacían de las suyas, no obstante la presencia de los serenos queestaban ahí para la salvaguarda de los transeúntes nocturnos.Descubren, así, que para muchos actores sociales la vida no fue sólosueño, y que la noche tiene una gran historia que contar.