Pushkin nunca tuvo una nieta, o acaso la desconocemos, por eso estelibro de cuentos es dos cosas: la audacia de la búsqueda de personajes azarosos, perdidos y esenciales, y un viaje hacia territoriosdesconocidos. Los escenarios son múltiples: de La Habana al desiertodel Rajastán, de Saint-Nazaire a Teherán, de Rusia a Miami o Lima. Elhilo conductor es el tiempo, la nostalgia, la pérdida, pero también la aventura, el humor, y la recuperación del pasado. Un salto a un vacío lleno de sentidos. La nieta de Pushkin es un libro híbrido entre el cuento y el viaje enclave de autoficción. Si toda literatura es un ejercicio desolapamiento autobiográfico, Ronaldo Menéndez rompe las rasgaduras deficción para filtrar un yo, un nosotros, que envuelve al lector y lehace viajar con él. Y por encima de todo, un lenguaje que es en símismo una búsqueda y una fundación, una manera de entender laliteratura. Una prosa enérgica, que nos traslada con pulso propio, ala mejor renovación de la literatura latinoamericana de este primertercio del siglo xxi.