Regresa Enrique Notivol, el hipster, que debe hacer frente a losurbanitas que, hartos de la ciudad asolada por la Covid-19, pretendeninvadir su tranquilo rincón de la España vacía. Tras una ruptura consu novia, desencantado de la vida moderna y ansioso por encontrar laautenticidad y la comunión con la naturaleza, Enrique Notivol abandonó Madrid y se instaló en el pueblo de su tía en Teruel. Tenía grandesplanes: huertos colaborativos, gallineros no heteropatriarcales ytalleres de nuevas masculinidades. Contra todo pronóstico, llegó a ser alcalde y encontró el amor con Lourdes, la dueña del bar de lacarretera. Ahora la pandemia amenaza el mundo tal y como lo conocemosy gestionar el confinamiento en una zona despoblada tienecomplicaciones inesperadas. Debe actuar ante el desafío secesionistade las Masías de la Rambla, solventar las dificultades de la campañade vacunación, presentar un proyecto para acceder a los fondoseuropeos y gestionar el toque de queda, pero Enrique y los cañadienses idean soluciones imaginativas para sortear estos problemas, como laautodeterminación horaria, que permite a cada uno vivir en la hora que le apetezca. Sin embargo, hay algo para lo que quizá el hipster noesté preparado: la llegada de los urbanitas -y de su exnovia- que,hartos de la ciudad asolada por la Covid-19, pretenden invadir sutranquilo rincón de la España vacía. Con un protagonista irritante yentrañable, una especie de Quijote posmoderno rodeado de personajesque son extravagantes sin saberlo, La muerte del hipster es una novela divertidísima que ofrece un retrato esperpéntico y lúcido de nuestrasociedad, sus debates y sus obsesiones. Sobre Un hipster en la Españavacía:«Libro con aires de parodia, entretenido hasta decir basta,irreverente sin hacer sangre, sobre un varón urbano, paladín de laNueva Masculinidad, sabihondo, dogmático, ridículo, que se instala enun pueblo de Teruel con el noble fin de dar lecciones de modernidad alos lugareños.»Fernando Aramburu «La principal virtud de esta novela es aquello que,en este país donde goza de tanto prestigio la solemnidad pomposa ypalabrera, muchos considerarán su peor flaqueza: su humildad, su falta absoluta de pretensiones. [...] Gascón -lúcido analista de lapolítica española- pergeña un retrato demoledor y exactísimo, ademásde hilarante, de la realidad de nuestro país, también un retratocompasivo: al fin y al cabo, el hipster del título no es más que untonto entrañable, que es casi lo máximo que se puede aspirar a ser enesta vida.»Javier Cercas, El País Semanal «Los contrastes saturadísimos de estaspáginas tienen una gracia de cartoon adulto contagiosa. El conjunto es irreverente, sí, pero más amable que cruel, a condición de que ellector sepa reírse de sí mismo o de su padre cuando llegue el momentode verse reflejados/deformados en algún rasgo.»Nadal Suau, El Cultural «La novela es una fiesta. Me he reído sinparar. [...] Es azconiana, woodyallenista, truebera. A veces Amaneceque no es poco y Oregón TV. [...] La novela lleva tanta velozfelicidad que, si saliera una segunda parte con el pandemónium y eldelirio covídeo, se agotaría antes que la vacuna.»Mariano Gistaín, 20 minutos