Solo un escritor fino, sagaz, irónico en su intento de comprender losmás ocultos rincones del alma humana y comprensivo en el retrato desus defectos, como es Lêdo Ivo, podría haber compuesto una suerte defresco siempre actual como es La muerte de Brasil.Solo un maestro de la narración como Lêdo Ivo podía aunar en un sololibro lo lírico y lo policíaco, lo político y lo metafísico. «¿Qué esla verdad? ¿Qué es la mentira?», se pregunta su autor en la nota final a esta novela esencial de la narrativa brasileña de las últimasdécadas. La respuesta (más preguntas, quizás) está en sus páginas.