AA.VV
Es frecuente identificar la moral como sistema de mandatos yprohibiciones que regulan la vida del creyente e incluso como enemigade la libertad y de la felicidad. Esta obra demuestra lo contrario. La moral cristiana no se debe imponer sino proponer, ya que los valoresmás radicales y los ideales más sublimes como el amor o el perdón sonexigencias directas de la experiencia de la fe cristiana.