En este texto, elaborado desde la mirada de un arquitecto y no desdela de un crítico o un historiador, se trata de comprobar de qué modolos relatos arquitectónicos modernos, aunque fragmentarios, se remiten siempre a un Orden que continúa sirviendo de referencia. Se intentaexplicar, de este modo, por qué razón la arquitectura sigue teniendoidentidad propia a través del tiempo y por qué sigue resultandoigualmente necesaria.