En el velorio de su antigua musa y amante, un pintor que ya ni cree en su propia obra conoce a una joven. Bella, desesperante, terrible, por primera vez alguien se atreve a decirle en la cara lo que él siempreha intuido, pero nunca tuvo el valor de aceptar: que su pintura esestéril si no abraza su propia fealdad y le saca de las entrañas, enmedio de espasmos, la única belleza de la que es capaz, la belleza delo que está a punto de derrumbarse.
Juntos emprenden una búsqueda,muy probablemente la última, de ese momento final de lucidez, derevelación, de locura, que es la obra de arte.
En el velorio de su antigua musa y amante, un pintor que ya ni cree en su propia obra conoce a una joven. Bella, desesperante, terrible, por primera vez alguien se atreve a decirle en la cara lo que él siempreha intuido, pero nunca tuvo el valor de aceptar: que su pintura esestéril si no abraza su propia fealdad y le saca de las entrañas, enmedio de espasmos, la única belleza de la que es capaz, la belleza delo que está a punto de derrumbarse.
Juntos emprenden una búsqueda,muy probablemente la última, de ese momento final de lucidez, derevelación, de locura, que es la obra de arte.