Tal vez porque Salvo Montalbano siente más que nunca la onerosa cargadel tiempo sobre sus hombros, el lector asiduo del comisario siciliano lo encontrará más maduro y reflexivo que nunca, aunque no por ellomenos dispuesto a desenmascarar la impostura y las trampas con queintentan confundirlo, y, naturalmente, sin renunciar un ápice a suacostumbrada alergia a los mandos superiores y al juez de turno.
El nuevo caso de Montalbano, uno de los más turbios a los que se haenfrentado, arranca con la desaparición de Angelo Pardo, un solitarioy enigmático representante de productos farmacéuticos. El posteriorhallazgo de su cadáver en circunstancias no precisamente decorosasplantea una cadena de interrogantes sobre el móvil del crimen, por loque Montalbano centra su atención en las mujeres más cercanas aAngelo: su hermana Michela, una solterona que bajo sus ropas anchasesconde una voluptuosidad que turba a nuestro comisario, y su amanteElena, la joven y bellísima esposa de un viejo profesor. Sus historias se contradicen y Montalbano, que sospecha que ambas ocultan algo, seesfuerza en sacar agua clara de todo ello.
Puesta a prueba por enésima vez su fidelidad a Livia, en esta novenaentrega Salvo Montalbano se acerca como nunca a la psicologíafemenina, al tiempo que se rebela contra las primeras manifestacionesdel paso de los años.