LA LEY Y LA FURIA

LA LEY Y LA FURIA

VIOLENCIA ANTICLERICAL POPULAR E ICONOCLASTIA EN ESPAÑA (1934-1936)

$50.695
IVA incluido
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Editorial:
EDITORIAL COMARES S.L.
Año de edición:
Temática
Historia
ISBN:
978-84-9045-149-6
Páginas:
280
Encuadernación:
Cartoné
Idioma:
Castellano
Peso:
557
Dimensiones:
170x240
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A principios de mayo de 1936, en varios barrios obreros de Madridempezó a circular el rumor de que monjas y miembros de asociacionescatólicas laicas estaban distribuyendo caramelos envenenados entre los hijos de los trabajadores. A medida que las noticias sobre lasupuesta perversidad clerical circulaban rápidamente por el boca aboca, la indignación y la inquietud crecían entre los vecinos. El 4 de mayo, grandes muchedumbres tomaron las calles, protestando contra el«envenenamiento» frente a las iglesias y escuelas religiosas. En elbarrio popular de Cuatro Caminos, algunos de los individuos quecomponían la multitud incendiaron una iglesia y el colegio religiosocontiguo. El ataque marcó el inicio de una ola de anticlericalismoincendiario, que se prolongó durante la mayoría del día. A lo largo de la capital española, más de diez edificios eclesiásticos quedaronarrasados por las llamas, mientras varios más sufrieron dañosparciales. Algunas religiosas sufrieron empujones y fueron insultadas, resultaron heridas y se las obligó a abandonar sus conventos. Variaspersonas, consideradas por los agresores como «envenenadores», fueronatacadas en las calles. Cuando el gobierno realizó una declaración ala prensa a propósito de la falsedad de los rumores, los trabajadoresde la construcción en los cercanos Nuevos Ministerios declararon unahuelga espontánea para protestar contra la «actitud que se atribuye alos elementos de derecha con el reparto de caramelos envenenados».
El periodo de cinco años que siguió a la proclamación de la SegundaRepública Española, el régimen democrático inaugurado en abril de1931, estuvo marcado por numerosos ataques físicos sobre laspropiedades y los rituales públicos de la Iglesia católica española.Los ataques desde abajo, como el que acabamos de relatar, erangeneralmente llevados a cabo por trabajadores rurales y urbanosprofundamente frustrados por la incapacidad práctica de la Repúblicapara hacer frente al amplio poder social, cultural, político yeconómico de la Iglesia. El 17-18 de julio de 1936, una rebeliónmilitar de signo derechista que se proponía detener los cambiossociales y políticos inaugurados por la República dividió Españageográficamente, provocando una fragmentación radical del poder en elterritorio que permaneció bajo autoridad republicana. El golpe marcóel inicio de un conflicto que degeneraría en una guerra civil. Losprotagonistas anticlericales, con una estructura de oportunidadespolíticas reconfigurada y jugando a su favor, participaron en una olade iconoclastia y violencia contra el clero sin precedentes. Numerosos edificios religiosos y objetos litúrgicos fueron destruidos y casi7.000 miembros del clero (tanto hombres como mujeres) fueronasesinados, la inmensa mayoría, durante los primeros seis meses de lacontienda.