Jeremy Shepherd vivía en Londres y era un treintañero y bien pagadoeditor de una revista para hombres hasta que sufrió una crisisexistencial. O sea, no se preguntó con quién iría a cenar esa nochesino qué había hecho de su vida. Renunció a su trabajo, vendió su piso y volvió a vivir con sus padres en una ciudad de provincias. Yconsiguió un puesto de funcionario donde puede pasar la mayor parte de su jornada laboral recorriendo webs porno y concertando encuentros.Porque Jeremy ha encontrado el sentido de su vida en el sexo. Y cadanoche se peina, se pone su traje negro y prepara su bolsa. Ya no lleva un ordenador, sino condones y lubricante. Y se dirige a los lugaresde encuentro, aparcamientos solitarios o desérticas vecindades de loscentros comerciales, donde los aficionados intentan vivir lademocracia del sexo, el momento de la sensación verdadera... «La mejor novela británica del año. Combina el tono coloquial de AmericanPsycho con la comedia nihilista de Michel Houellebecq» (Justin Quirk,The Guardian), «Divertida y estremecedora... Un retrato reconocible ycáustico de la Inglaterra contemporánea, con un guiño dedicado aBallard» (Booksellers).