AA.VV
La inclusión de los migrantes y de los extranjeros naturalizados deorigen migrante, ya convertidos en ciudadanos, es imprescindible paraasegurar la convivencia en una sociedad cohesionada. Si se quiereafrontar con éxito un proceso de tanta complejidad, este se ha deabordar asumiendo un enfoque integral, en el que, apostando por lainterculturalidad, la orientación no sea otra que la promoción de losderechos humanos. De ahí que haya que partir del entendimiento de que, en toda persona migrante o de origen migrante, concurren expectativas y necesidades, que la hacen merecedora de atención por sí misma. Sepropugna así, ante la envergadura adquirida contemporáneamente por elfenómeno migratorio, la construcción de sociedades más inclusivas, enlas que, más allá de garantizar el bienestar a largo plazo y laestabilidad de nuestras economías, se apueste por el empoderamiento de quienes se encuentran en situación de desventaja. Sólo así sealcanzará el grado de consenso y de percepción de pertenencia a unamisma comunidad por parte de cuantos la integran. La construcción deun marco de referencia común exige la garantía de una efectivaigualdad de oportunidades, luchar contra la discriminación en sus muydistintas formas y manifestaciones, y propiciar el acceso a laeducación, al empleo, a la vivienda, a la sanidad y a los demásservicios sociales. El objetivo no ha de ser otro que hacer que todos, sea cual sea su origen o procedencia, disfruten de derechos,adquieran conciencia de sus obligaciones y participen activamente enlos múltiples niveles de gobierno que conforman la comunidad políticaen la que habitan.