Tú también podrías confesar un crimen que nunca cometiste.Los recuerdos son nuestras posesiones más preciadas. Confiamos enellos para cada día de nuestras vidas, nos hacen quienes somos. Perola realidad es que están lejos de ser un registro preciso del pasado:todos hemos vivido pequeños lapsos de memoria, hemos olvidado quéqueríamos al entrar a una habitación o hemos sido incapaces derecordar el nombre de alguien a quien ya hemos visto decenas de veces. Nada de esto nos asusta, pero, ¿y si supiéramos que la mente es tanmaleable como para permitir la manipulación e incluso la creación derecuerdos falsos?En este ensayo, la psicóloga e investigadora Julia Shaw demuestra laasombrosa variedad de formas en las que nuestras mentes pueden serengañadas: cómo podemos acabar creyendo que los recuerdos de otraspersonas son los nuestros y cómo no estamos tan lejos de llegar aconfesar un crimen que no hemos cometido. La ilusión de la memoria nos enseña a desconfiar de la mente humana a la vez que nos revela quesolo asumiendo su inestabilidad podremos comprender sus virtudes.