LA IGLESIA Y LA CIENCIA

LA IGLESIA Y LA CIENCIA

HISTORIA DE UN MALENTENDIDO

$109.600
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
(292) AKAL
Año de edición:
Temática
Historia
ISBN:
978-84-460-3270-0
Páginas:
560
Encuadernación:
Cartoné
Idioma:
Castellano
Dimensiones:
220x140
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Tras un largo periodo de desconfianza debido al origen pagano de laciencia, a partir de san Agustín la Iglesia acaba por adoptar laciencia como rama auxiliar de la teología, asumiendo esta, de hecho,una cosmovisión y una razón de ser impuesta por los teólogos. Lastentativas medievales de construir una ciencia independiente nosobreviven a los censores y los grandes visionarios de los siglos XV y XVI, tolerados en algún momento, son víctimas de la reacciónpostridentina. Sólo las matemáticas, por su carácter de pensamientoabstracto, continúan su camino al margen de todo esto, hasta quefinalmente también les tocó su turno, pues en ellas se apoyaronCopérnico y la ciencia mecanicista para decir que la Tierra gira sobre sí misma.La actitud de la Iglesia hacia la ciencia sigue siendo aún hoy objetode numerosas controversias. Desde san Pablo, entre las dos vías deacceso a la verdad –,la revelación y la ciencia–,, la síntesis de ambas se ha intentado en alguna ocasión, pero sin llegar arealizarse nunca.En el siglo XVII, nació la ciencia moderna como tal. Galileo, suprincipal iniciador, reivindicó la autonomía de la ciencia paradescifrar el libro de la naturaleza. Su condena, en 1633, por eltribunal del Santo Oficio es el punto de partida del gran malentendido entre la Iglesia y la ciencia. El fantasma de Galileo va a habitar la conciencia católica durante tres siglos y medio: hasta 1982 JuanPablo II no expresó el arrepentimiento de la Iglesia a propósito deeste asunto.Tres siglos y medio durante los cuales la Iglesia ha ido perdiendopoco a poco todo control sobre la evolución de las ciencias, alrechazar adaptarse a las nuevas teorías. Después de haber censuradolos movimientos de la Tierra, condenó la física mecanicista deDescartes, el atomismo, el darwinismo, los primeros resultados de laGeología y de la Prehistoria, que contradecían la cronología bíblica.La condena de la modernidad, en 1907, marcó el apogeo de suinmovilismo.A principios del siglo XX, el debate se reinició tímidamente. Pío XIIafirmó su simpatía hacia los hombres de ciencia. Pero los obstáculossubsistían, sobre todo a propósito del origen del hombre. Los métodosno han desaparecido, como ilustra el caso Teilhard de Chardin o lascríticas relacionadas con los progresos de la genética o con lainseminación artificial.Una crítica aguda y extremadamente erudita, con vocación deconstituirse en referencia sobre tan polémico tema