La construcción en 1966 de un nuevo instituto de enseñanza media enGetxo desentierra la historia del hombre solitario que decidiórecluirse en el solar y cuidar de una higuera al poco de acabar laguerra civil. Se trata de Rogelio Cerón, uno de los falangistas quefueron casa por casa para llevarse a fusilar contra las tapias delcementerio a varios de los hombres de Getxo. En una de sus visitas,Cerón se tropieza con la mirada de odio de un niño que se resiste aque le arrebaten a su padre, una mirada que despierta de inmediato enla imaginación del falangista la certeza de que ese niño, cuandocrezca, lo matará. Su sugestión aumenta al día siguiente, cuando seencuentra con que los fusilados están enterrados en una fosa comúndonde alguien ha plantado una higuera. Cerón ya no podrá ser el mismo. Incluso vigilará estrechamente la vida de ese niño, intentaráalejarlo de Getxo, tutelar sus estudios para evitar la maldición, elretorno insufrible del pasado y la culpa.