Una aventura de amor en plena segunda guerra mundial, que solo sedescubre muchos años después.Con 35 años, Astrid Rosenfeld, nacida en Colonia pero residente enBerlín, estudió durante un tiempo en California y ha ido desempeñando distintos trabajos en el mundo del cine. La autora pertenece a unageneración que solo conoce el exterminio judío por libros y películas, pero se atreve con el tema en esta primera novela, y lo hace con unaespléndida mezcla de emotividad y humor. La herencia de Adam es unéxito en Alemania y ha sido traducido ya a seis idiomas.Hay herencias difíciles de aceptar. Bien lo sabe Edward Cohen, que hapasado su juventud cargando con la losa de parecerse al tío abueloAdam, un sinvergüenza que desapareció de su casa de Berlín en 1938,llevándose el dinero y las joyas de la familia.Sin embargo, el destino querrá que un día, hurgando entre montones depapeles en el desván, Edward encuentre un legajo de folios escritos en el gueto de Varsovia. En estas páginas amarillentas se cuenta lahistoria de amor de Adam, enamorado de Anna y dispuesto a seguirla enel camino hacia ese infierno que marcó a millones de judíos en losaños previos a la segunda guerra mundial.¿Sabía Anna de ese amor? ¿Entendió entonces que había un hombredispuesto a malvivir en un gueto e incluso a morir con tanto desalvarla? Eso poco importa ahora, cuando tantos años han pasado y losrostros de los dos jóvenes son poco más que sombras, pero Edward porfin tiene entre manos una herencia valiosa, que muestra el lado másextravagante y generoso del amor.Historia grande hecha de pequeñas historias y personajes inolvidables, La herencia de Adam no es una historia cualquiera sobre elHolocausto. Inteligente, irónica, astuta en sus planteamientos, lanovela de Astrid Rosenfeld va más allá del horror para celebrar ladignidad humana en unos tiempos indignos.