Lo de Max Aub no fue una vuelta, sino una venida: a España, en agostode 1969, con unos cuadernos en blanco, con una grabadora, con unasuper 8. La intención: ver si coincidían los límites de la España quehabía dejado al partir al exilio con la que se le presentaba ante susojos 30 años después. El resultado de aquella dolorosa confrontaciónfue La gallina ciega, su "diario español", que, por fin, aparece enEspaña.