El Estado necesita de las ciudades, porque es donde se genera lariqueza, donde se construyen los imaginarios del poder y se fabricanlos hilos que tejen el pensamiento y la cultura, y también el lugardonde habitan sus élites. Las ciudades, sin embargo, empiezan a pensar que no necesitan al Estado, que en un mundo donde el concepto desoberanía se ejerce por encima de ese Estado, el intermediario sobra.