Las emociones nos dinamizan. Nos ponen en movimiento y modelan no solo nuestra interioridad, sino también nuestra conducta y nuestrarelación con el mundo y con los demás.Al mismo tiempo, las emociones son ambivalentes. No suelen ser clarase inequívocas. Pueden avasallarnos y paralizarnos, o puedenestimularnos a emprender algo. Muchas veces no somos capaces deentenderlas acertadamente, pero necesitamos comprenderlas paraclarificarlas y transformarlas. De ese modo suscitarán en nosotros undinamismo que nos impulsará para trabajar por un mundo y un futuromejores para todos.«Al leer mis palabras sobre las emociones vas a entrar en relacióncontigo mismo: vas a descubrir tus propios sentimientos y emociones y, con ello, vas a explorar tu interior. Vas a leer también algo sobretu propia persona. Tal vez lo que yo escribo no se corresponda siempre con tu autopercepción personal. Si así fuera, mis ideas serían unainvitación a que formules con tus propias palabras tus emocionespersonales» (Anselm Grün).ANSELM GRÜN, doctor en teología y administrador de la abadía deMünsterschwarzach, es uno de los maestros espirituales más apreciadosen la actualidad. Las ediciones de sus libros, traducidos a más deveinte lenguas, alcanzan millones de ejemplares. Sal