LA ESCUELA DE APAREJADORES DE MADRID

LA ESCUELA DE APAREJADORES DE MADRID

$59.620
IVA incluido
Sujeto a Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
ASIMETRICAS EDICIONES
Año de edición:
ISBN:
978-84-17905-44-6
Páginas:
160
Encuadernación:
Rústica
Idioma:
Castellano
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El libro que tenemos en nuestras manos rinde homenaje a un edificio,la Escuela de Aparejadores de Madrid, de cuya primera piedra secumplen ahora sesenta años. Proyectada en 1959 y construida entre 1960 y 1962, la Escuela de Aparejadores marcó el final de una forma dehacer arquitectura en la Ciudad Universitaria madrileña: sudisposición sobre el terreno, en paralelo al resto de edificios delárea de las artes, su composición, fuertemente horizontal, y sumaterialidad y lenguaje expresivo, semejantes a la de la cercanaEscuela de Arquitectura, responden todavía, en gran medida, al idealpropuesto por Modesto López Otero, arquitecto director de launiversitaria, en los años treinta. La mayoría de los edificios que se construyeron poco después en la zona, como el cercano InstitutoNacional de Educación Física, se decantaron por el uso del vocabulario del estilo internacional, con volumetrías más verticales, y acabadospropios de la industria del desarrollismo.Los diversos capítulos quecomponen el libro ilustran el contexto arquitectónico, educativo,industrial y normativo en el que se levantó la escuela, poniendo elénfasis en aspectos técnicos que no se tratan habitualmente en estetipo de monografías. El catálogo de planos y la abundantedocumentación gráfica recuerdan el rigor con que se definían en laépoca detalles aparentemente menores de la construcciónarquitectónica. Las semblanzas recuerdan a los autores: losarquitectos Pascual Bravo Sanfeliú y Carlos López Romero, que fueronlos responsables del proyecto, el ingeniero Eduardo Torroja Miret, que se encargó del diseño de la estructura, y, por supuesto, losaparejadores Manuel Bouso Amor y Teófilo Fernández Martín, queestuvieron al cargo, como era preceptivo en aquel momento, delseguimiento de la construcción. ,En estos años el edificio havivido todo tipo de cambios, a los que ha podido adaptarsesatisfactoriamente gracias al diseño inicial basado en grandesespacios sin apenas compartimentación. La calidad de la construcción,por su parte, ha hecho posible que la escuela, conservando casiintactos gran parte de sus acabados originales, haya tenido siempre un magnífico aspecto pese a que hayan pasado por ella, desde suinauguración, una media de 3.000 alumnos anuales. Hoy, sesenta añosdespués de su construcción, la Escuela de Aparejadores de Madridparece más que dispuesta a seguir vigente.