ALVAREZ,JOSE MARIA / ÁLVAREZ ALONSO, JOSÉ MARÍA
José María Alvarez nació en Cartagena, España, en 1942. Licenciado enfilosofía y letras, se dedicó siempre a escribir. No en vano elvolumen de su poesía completa, Museo de cera, tiene en su edición de1990, corregida y ampliada, 662 páginas. Sus poemas, sueltos oagrupados, han sido publicados en lugares tan dispares como China,Nicaragua o Suecia. En 1976 obtuvo la beca de creación literaria de la Fundación March. Es traductor de H"lderlin, de sonetos de Shakespeare y, sobre todo, de la obra completa del poeta griego Kavafis. En 1985presidió el homenaje internacional a Ezra Pound en Venecia. En 1990publicó, en esta misma colección, La caza del zorro.La esclava instruida obtuvo el XIV Premio La sonrisa vertical el 3 defebrero de 1992. El jurado estuvo formado por Luis G. Berlanga,director de esta colección, Juan García Hortelano, Charo López,Ricardo Muñoz Suay, Almudena Grandes, Juan Marsé y Beatriz de Moura,en representación de la editorial.José María Alvarez es un poeta que, en cierto modo, justifica sustardíos escarceos en la narrativa erótica con una brillantedeclaración de principios que el lector encontrará en la primerapágina de La esclava instruida: "A estas alturas de la historia y denuestra memoria calcinada", comenta el narrador, "sólo merece ya lapena joder y escuchar ópera". Esta podría ser también la mejordefinición de la novela.Un hombre ya maduro, refinado, ocioso e ilustrado, descubre un díarepentinamente que la adolescente que se baña en la piscina de sucasa, por ser hija de amigos íntimos de él y de su mujer, ha dejado de ser una niña para convertirse en imponderable objeto de deseo. Así da comienzo un relación erótica que, por tener que ser oculta, iráenriqueciéndose durante cuatro años entre las paredes de la másabsoluta clandestinidad. El hombre maduro, en esta prolongada ysaboreada posesión del cuerpo de la provocativa y precoz jovencita, va transmitiéndole, a la par que el conocimiento de su propiasexualidad, el placer que extrae de sus lecturas, de sus largos yexóticos viajes, del recuerdo de otras mujeres y de su incodicionalafición a la ópera. Así, entre la impúdica violencia de su mutua ysostenida atracción sexual y los gozosos placeres del espíritu,consigue esta insólita pareja, a la sombra del más excitante de lossecretos, sostener siempre viva la llama de su trepidante complicidad. Y con ella la del lector, quien, al igual que estos envidiablesamantes, gozará también por partida doble: como indiscreto voyeur delos imaginativos juegos eróticos que, en realidad, le estándestinados, y como degustador de buenas lecturas.