Este libro tiene la arriesgada pretensión de ofrecer un pasaje a unlugar en el que apenas ha estado nadie. El lugar es la historia queestá más allá de lo social, no en contra de lo social. En el siglo XX, el triunfo del pensamiento de izquierda ?un pensamiento masculinoespléndido? ha ido llevando a la gente a creer que toda la historia es social. Y, sin embargo, no es así, como han aprendido por experiencia y con padecimiento algunas feministas que, en la década de lossetenta, empezaron a escribir historia de las mujeres guiadas, conilusión, por el paradigma de lo social. Creían que todo cabía en él,también el sentido libre del ser mujer. Pero no cupo. Cupo elestereotipo de género femenino, es decir, cupo lo que en la vida deuna mujer tiene que ver con el poder. Pero no cupo todo lo demás: nocupo la diferencia sexual. Porque el poder, importantísimo como, pordesgracia, es, no ha ocupado nunca ni la historia entera ni la vidaentera de nadie. En el paradigma de lo social no cupo nada o apenasnada del amor, es decir, de lo que hace historia orientado por lametáfora del corazón.