MARTINEZ RUIZ, Mª JOSE / MERINO CACERES / MERINO CÁCERES, JOSÉ MIGUEL
El desbarate sufrido por el patrimonio artístico español entre finesdel siglo xix y las primeras décadas del xx nos ofrece un tristerelato: la crónica de un tiempo en el que un país pobre e inculto hizo almoneda de su casa, vendiendo sus enseres al mejor postor. Unahistoria donde se dan cita las dudosas actividades de vendedores,intermediarios, consentidores, encubridores y compradores de un acervo cultural acumulado a lo largo de siglos de historia. El resultado esun estremecedor catálogo de piezas artísticas, de diversa naturaleza,que fueron perdidas la mayor parte de las veces en dolorosascircunstancias y hoy se encuentran desperdigadas en colecciones detodo el mundo, principalmente en Estados Unidos.William Randolph Hearst es el gran protagonista de esta narración, eltodopoderoso empresario de la comunicación, tristemente vinculado a la página final de nuestra historia colonial, y fuente de inspiraciónpara Orson Welles en su mítica película «Ciudadano Kane». Hearst fueel mayor comprador de arte español de su tiempo, un compradorcompulsivo que, a través de turbias maniobras, no dudó en vulnerartodo tipo de obstáculos legales a fin de satisfacer su insaciableapetito como coleccionista. Para ello, a golpe de talonario, contó con cooperadores en todos los estamentos sociales, desde modestosoperarios, hasta dignísimos intelectuales, clérigos y políticos,quienes, por su condición, más obligados estaban a la defensa dellegado artístico.A su lado estuvieron Arthur Byne y su esposa, Mildred Stapley, cultos, ricos y bien posicionados socialmente, ellos fueron sus principalesagentes en España y protagonistas fundamentales del negocioclandestino de venta y exportación de tesoros artísticos del país.Autores de importantes estudios sobre arte, mobiliario y arquitecturaespañoles, los Byne utilizaron dichas publicaciones como catálogos delas piezas que ofrecían a museos y coleccionistas americanos.