Una coincidencia de herencias patrimoniales convirtió a la MonarquíaHispánica en tiempos de Felipe II en el imperio más grande conocidohasta entonces. Bajo el cetro de los reyes españoles se reunió unagran cantidad de territorios repartidos por los cuatro continentesentonces conocidos: Europa, África, América y Asia. Semejantedespliegue territorial suscitó rivalidades y oposiciones paracontrarrestar la hegemonía alcanzada.,Tales oposiciones obligaron adesarrollar una política defensiva que se extiende desde las islasFilipinas hasta los Países Bajos, pasando por América, la penínsulaIbérica, Italia y el norte de África. Para defender tan grandesextensiones territoriales separadas por mares y océanos, hubo quefortificar puertos y ciudades, crear fortalezas en puntosestratégicos, levantar ejércitos, establecer guarniciones, organizararmadas y montar un sistema de comunicaciones de alcance global paramantener conectados los distintos espacios pertenecientes a lamonarquía e integrarlos en un gran sistema administrativo.,Todo ellosignificó un enorme esfuerzo económico y humano, una planificación ycolaboración de esfuerzos no siempre eficaz, pero de una envergadura y de una eficacia muy superior a lo que cabía esperar del desarrollotécnico-científico de entonces y de las estructuras estatales vigentes en la Europa de los siglos XVI y XVII.,En el presente volumen ellector encontrará una exposición clara y sistemática de lo que fue elgran esfuerzo defensivo realizado por la Monarquía Hispánica en lossiglos XVI y XVII para preservar sus territorios de las amenazas yataques que se cernieron sobre ella.,Enrique Martínez Ruiz escatedrático de Historia Moderna en la Universidad Complutense deMadrid y especialista de reconocido prestigio en Historia Militar.