Pretende con ello volver a legitimar la noción misma de obra, quemuchos autores contemporáneos renuncian a tratar o relegan al olvido.La misma palabra obra parece, en efecto, anticuada, recuerda demasiado a un objeto, a una pieza de museo y se prefiere en su lugar hablar de intervenciones, propuestas, performances, instalaciones. Y, sinembargo, la obra de arte, por su tenor y alcance, tiene una solidezque la hace persistir en el tiempo así como resistir ante laomnipresencia de los productos.