CHILLON, LUIS ALBERT / CHILLÓN, ALBERT / DUCH ALVAREZ, LLUIS
Ni ángel ni bestia, según la conocida sentencia de Blaise Pascal, elser humano no posee una naturaleza predada y conclusa, sino unacondición histórica y contingente, polifacética y ambigua. Por más que se sueñe omnipotente e infinito, está condenado a existir en laescasez, la incertidumbre y la imperfección, y su vida es un dramaabierto e impredecible, que sólo la antorcha de un pensamiento a lavez lúcido y cordial -lógico y mítico, racional y sentiente, efectivoy afectivo- es capaz de iluminar.Para lograrlo no dispone, sin embargo, de verdades definitivas, sinosólo de preguntas que dan lugar a respuestas siempre provisionales,engendradoras de interrogantes nuevos. Como en Sócrates según Platón y en Goethe visto por Eckermann, el diálogo no es, entonces, un modomenor del conocimiento humano, sino un camino mayor en pos del siempre frágil y relativo saber posible: una mayéutica que alumbra dudas ysugestiones, reservas y sospechas, y con ellas los acuerdos -y losacordes–llamados a guiar los trayectos personales y colectivos.