CARARSCO, SILVIA / HIDALGO, ANA
La coeducación, la herramienta feminista clave para luchar desde laescuela contra el patriarcado que persiste a pesar de las leyes quenos declaran iguales, ha sido secuestrada. Lo que parecía un renovadointerés por la coeducación por parte de gobiernos de todo signo es enrealidad una suplantación para introducir las ideas transgeneristasreaccionarias en todas las etapas educativas. Inspiradas en la teoríaqueer y aparentando una intención transgresora y liberadora, sostienen la existencia de una infancia y una adolescencia trans, que se basaen otra ficción transmitida ahora desde la propia escuela: la idea deque se puede cambiar de sexo, que se puede nacer en un cuerpoequivocado y que ser mujer u hombre es un sentimiento. En lascomunidades autónomas se han ido aprobando normativas que conviertenla ideología transgenerista en la nueva verdad y establecen sancionespara el profesorado y las familias que dudan o discrepan del«autodiagnóstico» infantil y adolescente y de sus «identidadessentidas». Cuando otros países ya dan marcha atrás, en España aumentael daño irreversible con tratamientos hormonales y cirugías a unnúmero creciente de menores, especialmente chicas, que se declarantrans tras su exposición a estas ideas, y se convierten endependientes de la industria farmacéutica. Pero las autoras van másallá. Argumentan que esto no es una moda ni obedece solamente aintereses económicos inmediatos: forma parte de un proyecto para elcual los derechos de la ciudadanía y, más aún, los derechos de lasmujeres y de la infancia, son un estorbo. La abrumadora propaganda que difunde y apoya el transgenerismo y la exclusión de las vocescríticas en los medios resulta, como mínimo, inquietante.