En el pasado, la cultura fue una especiede conciencia que impedía dar la espalda a la realidad. Ahora, actúacomo mecanismo de distracción y entretenimiento.
«Lacultura, en el sentido que tradicionalmente se ha dado a este vocablo, está en nuestros días a punto de desaparecer.»
La banalización de las artes y la literatura, el triunfo del periodismo amarillista y la frivolidad de la política son síntomas de un mal mayor que aqueja ala sociedad contemporánea: la idea temeraria de convertir en biensupremo nuestra natural propensión a divertirnos.
En el pasado, la cultura fue una especie de conciencia que impedía dar la espalda a la realidad. Ahora, actúa como mecanismo de distracción yentretenimiento. La figura del intelectual, que estructuró todo elsiglo XX, hoy ha desaparecido del debate público. Aunque algunosfirmen manifiestos o participen en polémicas, lo cierto es que surepercusión en la sociedad es mínima. Conscientes de esta situación,muchos han optado por el discreto silencio. Como buen espírituincómodo, Vargas Llosa nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo y nuestra cultura.
«Este pequeño ensayo no aspira aabultar el elevado número de interpretaciones sobre la culturacontemporánea, solo a dejar constancia de la metamorfosis que haexperimentado lo que se entendía aún por cultura cuando mi generaciónentró a la escuela o a la universidad y la abigarrada materia que laha sustituido, una impostura que parece haberse realizado confacilidad, en la aquiescencia general.»
Mario Vargas Llosa