En la memoria de Irene, los veranos de 1967 y 1968 permanecen tanvivos como si hubieran sucedido ayer. No puede olvidarlos, aquellosmeses estivales, en lo más vital y en lo más doloroso, la convirtieron en lo que es ahora: una mujer que pasados los cuarenta escribe paraintentar exorcizar los demonios que la acompañan desde entonces. Puessi en 1967 vislumbró el paraíso #el regreso de sus padres a casa,desde el exilio mejicano a que los sometió la Guerra Civil, Granada,la hacienda de La Bolivia, su tía Agueda, Richard, los paseos por ladehesa, los primeros besos#, en 1968 todo será infierno, llama, comola que prendió hace tiempo en su familia y sigue ardiendo en todos los miembros que, como ella, tienen el pelo rojo.«Marian Izaguirre transmite la serenidad de quien escribe por puroplacer, por amor a la propia escritura y por aprender con cada nuevahistoria.» El confidencial«La única patria, dice Marian Izaguirre, es el hombro del ser querido. O su ausencia. De eso habla en realidad la escritora. Del amor y lapérdida.» La VanguardiaEntre los veranos de 1967 y 1968 Irene lo ganay lo pierde todo. Una sobrecogedora historia de amor, un oscurosecreto familiar, una España sumida en el franquismo.Marian Izaguirrenació en Bilbao y reside en Madrid. En 1991 vio la luz La vidaelíptica, obra con la que obtuvo el histórico Premio Sésamo. Desdeentonces ha publicado seis novelas más: Para toda la vida (1991), Elópalo y la serpiente (1996, Premio Andalucía de Novela), La Bolivia(2003, Premio Salvador García Aguilar), El león dormido (2005), Laparte de los ángeles (2011, Premio Ateneo de Valladolid) y La vidacuando era nuestra (2013). Es también autora del libro de relatosNadie es la patria, ni siquiera el tiempo (1999, Premio Caja España).